viernes, 25 de noviembre de 2016

WAYNE ROBINSON: UN CUATRO TERRIBLEMENTE COMPLETO Y DIFÍCIL DE PARAR

            Mi tercera colaboración para la web http://www.pivotworld9.com/ la realicé el pasado mes de Mayo de 2016, donde escribí sobre uno de los pivots que más me impresionó en aquellos momentos en los que empezaba a descubrir el baloncesto: Wayne Robinson. En este texto para @pivotworld9, además de la siempre inestimable ayuda de @guguseti, conté con la colaboración especial de uno de los grandes jugadores de aquella época que libró duras batallas con Robinson: Juan de la Cruz, @lagartodelacruz.


WAYNE ROBINSON: UN CUATRO TERRIBLEMENTE COMPLETO Y DIFÍCIL DE PARAR


            Uno de los jugadores que más me impresionaron por su fuerza y sobriedad durante la década de los ochenta fue el pívot estadounidense Wayne Robinson. Un cuatro potente con un buen lanzamiento de media distancia que imprimía un carácter especial en cada uno de los equipos en los que jugó, además de ser un gran reboteador, poseer un juego de pies muy bueno, espectacular, jugador de equipo, gran “matador”, duro defensor…, un jugador tremendamente completo.



            Wayne Howard Robinson nació el 19 de abril de 1958 en Greensboro, Carolina del Norte. Este estadounidense de 2,05 de altura comenzó a forjarse en la Universidad de Virginia Tech (forma parte del Hall of Fame de los Hokies desde 2003 donde fue el máximo reboteador en sus tres últimas temporadas y promedió 11’2 puntos por partido, además de formar parte desde 2011 del ACC Basketball Tournament Legends Class) y tras su periplo universitario fue elegido en la segunda ronda del draft de 1980, en la posición 31 absoluta, por Los Angeles Lakers.



            No llegó a debutar con el equipo californiano, puesto que fue traspasado a principios de octubre de 1980 a los Detroit Pistons por una segunda ronda del draft de la siguiente temporada. En su primera (y única) temporada en la NBA disputó 81 partidos en los que promedió 7,9 puntos y 3,6 rebotes por partido en 19,7 minutos de juego.


            Al finalizar la temporada fue cortado por los Pistons, tomando la decisión de cruzar el charco y venirse a jugar a Europa, concretamente a Trieste, Italia, donde jugó dos temporadas. En la primera (OECE Trieste) el equipo acababa de bajar a la Serie A2, y con la ayuda de Robinson (que llegó comenzada la temporada) consiguió el ascenso a la Serie A1, promediando 17 puntos y 8,4 rebotes en 34,7 minutos de juego durante los 26 partidos que disputó.


            En la temporada 82-83, su segunda en Italia (BIC Trieste), tuvo números muy similares, con 16,7 puntos, 8,7 rebotes y 37,1 minutos en 30 partidos, pero su equipo no pudo ser nada más que decimosegundo. Era el momento de dar un salto de calidad en su carrera, y vaya si lo dio, fichando para la temporada 1983-84 (la primera temporada de la Liga ACB) por el Real Madrid para formar pareja de extranjeros con otro mítico jugador blanco: Brian Jackson.



            Sus inicios en el equipo blanco fueron complicados y le costó varias jornadas adaptarse al juego de sus compañeros. Aquel equipo dirigido por Lolo Sáinz contaba en sus filas con auténticas leyendas del baloncesto español como Juan Antonio Corbalán, Fernando Martín, Juanma López Iturriaga, Chechu Biriukov, Rafa Rullán, Fernando Romay


            … pero una vez logró entrar en la dinámica de juego del equipo se convirtió en una pieza fundamental para Lolo Sáinz. El Madrid terminó primero del Grupo Par en la primera fase y también primero del Grupo A-1 en la segunda fase. En la primera temporada en la que se disputaban Play-Offs en la Liga, superó los cuartos frente al Licor 43 por 2-1 y las semifinales ante el Joventut Massana por 2-0. En la gran final les esperaba el FC Barcelona (con quien había perdido en las semis de la Copa del Rey) en uno de los enfrentamientos más polémicos de la historia, aquel en el que durante los últimos minutos del segundo partido se produjo la tangana entre Mike Davis, Iturriaga y Fernando Martín que provocó la incomparecencia del Barça en el tercer partido (en protesta por las sanciones derivadas de esa pelea, 6 partidos para Davis por los 3 de Martín y la simple multa económica a Iturriaga) y el consiguiente título de Liga para el Real Madrid. Los números de Robinson durante esa temporada fueron de 12,3 puntos y  8,3 rebotes en temporada regular, mejorando a 15,3 puntos y 8,3 rebotes en Play-Offs.



            El Real Madrid ese año también se hizo con el título de la Recopa de Europa, venciendo en la final a la Simac de Milán (dirigida por Dan Peterson y con Mike D’Antoni y Dino Meneghin en sus filas) por 82-81 tras un apasionante partido que tuvo dominado durante la segunda parte pero que finalmente se tuvo que decidir con unos lanzamientos de tiros libres anotados por Brian Jackson en los últimos segundos tras un afortunado rebote ofensivo. En esta final, Robinson disputó los cuarenta minutos de juego, anotando 14 puntos, capturando 11 rebotes y realizando una gran defensa sobre Dino Meneghin.



            En la temporada 1984-85 Robinson se afianzó como uno de los pilares fundamentales del equipo, en un Real Madrid que hizo el doblete de Liga ACB y Copa del Rey, pero que se quedó con la miel en los labios en la Copa de Europa tras perder la final ante la Cibona Zagreb de Drazen Petrovic por 87-78, a pesar de la gran actuación de Robinson, que con 22 puntos fue el máximo anotador de su equipo en ese partido.



            Los duelos de Wayne contra los pivots contrarios eran muy intensos, pero al mismo tiempo muy deportivos. Uno de sus más encarnizados rivales, especialmente cuando jugaba en el FC Barcelona, fue el pívot 131 veces internacional y medalla de plata en el Europeo de Nantes 1983 y en los Juegos Olímpicos de Los Angeles 1984 con la Selección Española Juan De La Cruz (@lagartodelacruz), el cual me ha contado lo siguiente con respecto a como era enfrentarse a Wayne Robinson:



            “Era un jugador muy especial. Lo digo porque quería aparentar ser muy fiero dentro del campo, pero no lo era tanto.

         Jugador con unas condiciones muy buenas para el baloncesto, muy listo y duro en la pista, y fuera una gran persona a la que se le veía muy tranquilo.


         Rival muy difícil de defender, fue un lujo jugar contra él.


         La verdad es que contra Wayne no recuerdo más que algún pique en la pista, pero siempre deportivamente, jugador noble.


         Cuando hacíamos los saltos iniciales, si coincidíamos, yo le solía susurrar… “¡¡ Wayne, te volveré a ganar!!” y él solo soltaba una pequeña mueca que parecía una sonrisa…

         Gran jugador, grandísima persona”

Juan de la Cruz
@lagartodelacruz

            La 85-86 fue la tercera y última temporada de Wayne Robinson en el Real Madrid. Sus números seguían siendo muy buenos y regulares, 16 puntos y 7,4 rebotes por partido, casi los mismos que el año anterior, y el equipo volvió a conseguir el doblete nacional de Liga y Copa, pero unas críticas declaraciones y la búsqueda de un pívot de mayor peso ante la marcha también de Fernando Martín a la NBA hicieron que abandonase el club al final de esa temporada.




            Antes de irse, participó en el primer concurso de mates organizado por la ACB celebrado en Don Benito, finalizando en segunda posición tras el espectacular swingman de Estudiantes David Russell, además de disputar el partido All-Star.




            De esta forma, Robinson recaló en las filas del Cacaolat Granollers para la temporada 86-87 junto al gran Joan “Chichi” Creus. El equipo se había reforzado para luchar por estar en lo alto de la tabla, y Wayne fue su fichaje estrella.


            En esta temporada hubo un partido que quedó grabado en la memoria de los aficionados, y fue la primera vez que Robinson se enfrentó a su anterior equipo. Un encuentro dominado en la primera parte por el Cacaolat, con Robinson muy acertado y centrado (logró 27 puntos y 9 rebotes) mientras que por el Real Madrid era su reciente adquisición, que llegaba con aires de megaestrella, Larry Spriggs, quien con sus 30 puntos mantuvo el partido igualado hasta los últimos momentos. Con una ventaja madridista de 5 puntos a falta de dos minutos (81-86), Cacaolat reaccionó y llegó a los últimos segundos con empate a 86 y posesión. Tras un rebote ofensivo, Creus le pasó el balón a Robinson, que se jugó un uno contra uno y con su peculiar lanzamiento desde 4 metros logró sobre la bocina la canasta del triunfo para su equipo y su particular “venganza” ante el equipo que lo había dejado ir unos meses antes.


            La temporada del Cacaolat Granollers no fue demasiado brillante, finalizando en séptima posición tras caer en cuartos de final con el FC Barcelona, pero los números de Robinson seguían siendo muy buenos: 18,4 puntos y 7,7 rebotes, además de volver a disputar el All-Star y quedar nuevamente en segunda posición (a pesar de realizar su mítico “Sardana Jam”) tras David Russell en el concurso de mates.



            En su segunda temporada en Granollers (1987-88) sus números particulares mejoraron, llegando a los 20 puntos y 8,7 rebotes por partido, aunque el equipo repitió su cometido de la temporada anterior con un 7º puesto y volviendo a caer en cuartos de final con el Barça.


            Y cuando se aprestaba a comenzar su tercera temporada en tierras catalanas, Wayne Robinson, en una lacrimosa rueda de prensa anunciaba su retirada del baloncesto debido a que se le habían detectado problemas cardíacos. Fue un duro golpe para el mundo del baloncesto, y Robinson decidió volver a Estados Unidos para seguir allí con su vida. Afortunadamente, esos problemas no eran tan graves como se preveía y tras un par de años apartado de las pistas, volvió a calzarse las botas y fue fichado por el TDK Manresa para sustituir a Lance Berwald durante seis partidos en la temporada 1991-92, realizando unos números personales de 14,8 puntos y 8,5 rebotes.



            La temporada 1992-93 fue la última en activo de Robinson, y la disputó con el Juventud Alcalá (antiguo Cajamadrid) en la por aquella época Primera División. Se retiró al final de esa campaña con 35 años. Una vez dejó el baloncesto volvió a Estados Unidos, concretamente a Greensboro, su ciudad natal, donde creó varias academia para clases particulares, aunque lo que realmente le llena es difundir la palabra de Dios tras ser ordenado pastor  del Centro Cristiano del Nuevo Milenio en 1996, labor que compagina en la actualidad con su trabajo en una empresa acerera y con su vida familiar junto a su mujer y sus dos hijos.



Ignacio Ortiz

@00CAFETERO

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